viernes, 17 de diciembre de 2010

Quién se merece el parecido?

Se dice que uno está con quien merece estar. Yo diría que uno no está con quien se merece, sino con quien se le parece. En cualquier caso, nuestros encuentros/ relaciones siempre dependen de cómo estamos por dentro, es decir, de la conexión entre cabeza y corazón. 

Si buscamos "curarnos" la pena con alguien, es decir, reconquistar la confianza en que somos capaces de amar y ser amados de nuevo, lo más probable es que así sea tarde o temprano. Pero, deberíamos saber identificar el momento en el que esa "cura" se transforma en veneno y toma forma de dependencia, miedo a la soledad, vacío, repetición de esquemas destructivos, etc.

lunes, 23 de agosto de 2010

C C


No son muchas las veces que me pasa. No han sido sino unas tres o cuatro, al menos que recuerde, o que por lo menos quiera recordar. No tienen explicación... Vienen de la nada, y se van después de un rato.
Luego de caminar mucho, de escapar de todo, de caminar por donde nunca lo he hecho, ver a gente que no he visto y que no volveré a ver.
Sí, es raro, aunque no debo ser la única, de eso estoy segura.
Te das cuenta de todo, de las cosas que pasan a tu alrededor, aún cuando te insensibilizas al máximo, sentís que el miedo queda de lado, te sentís la persona más poderosa del Universo pero no lo decís... No es necesario... Sólo uno lo sabe.
La gente pasa por al lado y no lo nota, Claro, no hay cómo!
No tine correlación con ninguna circunstancia de la vida cotidiana, puede ser como cuando sentís que faltan cosas, que te gustaría hacer más, o cuando sentís que sobran cosas, y te gustaría hacer menos. Cuando se está vacío,y cuando ya explotás de lleno.
La verdad es que sí... Soy un poco maniática/idiota/distraída, obvio que te das cuenta de eso, lo sabes, y siempre lo supiste, no me lo vas a decir. Sin embargo, en el fondo, quedará el recuerdo guardado en una pequeña bodega dentro de lo que se llama memoria. No me gusta eso, porque mañana, o ni siquiera eso... en un rato más, volveré a estar igual de feliz y vos te vas a quedar pensando qué fue lo que pasó. Cuando sólo sucedió que hubo un pequeño corto-circuito, pero un corto-circuito con consecuencias sinérgicas...

Sólo con el tiempo...


Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. Uno aprende que el amor no significa sexo, y una compañía no significa seguridad.
Y uno empieza a aprender. Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.
Uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta que si estás al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabaras no deseando volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se vera rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de Ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes a disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados y al cuadrado. Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas. Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, no tiene ningún sentido. Pero desgraciadamente, sólo con el tiempo.


J.L. BORGES

domingo, 11 de julio de 2010

La fórmula secreta

Mendoza es una ciudad de cartón, con gente acartonada, rayada, cuadriculada, estructurada, parametrada. Si decís que te gusta alguien, te peguntan si estás con esa persona, si decís que amas a alguien preguntan si es tu novio. Si quieren mirar, dan la espalda, si quieren tocar se alejan, si quieren saborear cierran los labios.

Por años escuché decir a muchos amigos acerca de todas las chicas que habían conquistado y a varias amigas hablar sobre los secretos del amor. Después de muchos amores, desengaños agarres, revuelcos, aventuras y desventuras aprendí que la mitad de la vida de muchos es mentira.

Un amigo contaba que tenía tres chicas a la semana y que otra estaba a la velocidad de un mensaje de texto. Un fin de semana en una de esas noches de locura, tras su supuesta ex, me di cuenta que él también se enamoraba. Que también lloraba. Que además anhelaba lo que nunca tuvo. Amor sincero. La vio pasar y no pudo decirle ni una palabra. Ella miró su celular para no verlo. Él se fue caminando triste por las calles de la extravagante y soberbia 5ta sección, sabiendo que no debió jugar esa mano. Ella era la chica.

Una amiga parecía tener todas las respuestas del amor. Siempre sabía cómo, cuándo y dónde levantarse a un chico sin salir lastimada. Antes que un hombre intentara algo con ella, estaba poniéndole la mano en la cara y burlándose de su estúpida forma de querer conquistarla. Se comía los hombres como rocklets, hasta que hubo uno que no pudo pasar. Que amó, odió y volvió a amar. El llegó cuando ella lo dejaba y se fue cuando quiso que nunca se vaya.

Siempre busqué el secreto del amor cada vez que hice el amor. Siempre busqué aquel secreto solo conocido por los conquistadores y las manipuladoras. Escuché con atención las charlas entre mujeres y espié los movimientos de los hombres. Vi mil películas románticas para descifrar. Escuché millones de canciones para identificarme con la ignorancia de otros enamorados.

Ahora sentada frente a él, sé que soy ágil ante los desprecios masculinos. Sagaz ante las preguntas de un hombre. Fuerte ante los embates de un malicioso varón. Inteligente ante los disparates intelectuales de una fémina. Blindada ante las puñadas de los hombres. ¿Saben cuál es el secreto? Encontrar el amor de tu vida. ¿Cómo lo encontrás? Cayendo, parándote, cayendo. Parándote y cayendo hasta que él caiga contigo. Se levante contigo. Ame contigo. En ese instante sabrás que lo sabés todo.

martes, 15 de junio de 2010

Catarsis


Por algún motivo escribí esto hace ya más de un año, y releyendo, me di cuenta que aún me pasan muchas de estas cosas. Podría agregar más items, pero...


1) Lo más fuerte y feo que me pasó en la vida fue perder a mi papá. Hoy a 12 años de esto, no logro asumirlo, así como tampoco borrar la imagen cuando dejo de respirar. Tengo cada segundo de ese día grabado a fuego.

2) Hasta el día de hoy me cuesta convivir con mi mamá, pensamos muy distinto y no podemos llegar a un acuerdo nunca, en nada. No compartimos muchas cosas, ya sea por su trabajo o por qué no lo queremos así, eso me preocupa y duele… De todos modos la amo como a nada en el mundo y es por la única persona que soy capaz de dar todo lo que tengo y lo que no.

3) Soy una eterna enamorada de lo que estudio, desde que tengo uso de razón.

4) Estuve casi 8 años de novia y fue una experiencia muy linda pero rara a la vez, no sólo por el ejemplar que tenía de novio (exóticos si los hay!!), si no por todo lo que viví e hice. Fui novia, amiga, madre, compañera y un montón de cosas más. Muchas veces digo que me arrepiento de todo, pero es sólo cdo me enojo mucho. Lo amé hasta que dolió y más aún. Aprendí mucho al lado tuyo! Gracias Dami!

5) Soy la persona más idiota que conozco sobre la faz de la tierra. También caprichosa y malcriada. Me hago re cargo de todo eso y de las consecuencias de ser así. .

6) No tengo hermanos/as pero entre tantas cosas que me dio el Liceo están esas 5 personitas más que especiales y el amor y cariño que tengo por ellos es inexplicable. Me soportan todos los días con mis delirios, me apapachan, retan, pelean y por sobre todo me hacen sentir querida y eso lo valoro muchísimo! Los amo mucho!

7) Soy muy pero muy celosa de mis amigos varones. No quiero que ni siquiera los miren. Porque?? Todavía no lo se...

8) Hoy, no me siento bien, estoy algo así como entre triste, enojada y desilusionada. Me molesta no poder manejar lo que siento y exteriorizarlo de la peor manera que se! Soy una persona que no puede ocultarle a su cara lo que le pasa.

9) Uno de los mejores recuerdos que tengo fue mi paso por la secundaria (el Liceo). Muchas veces lo tomé como un castigo de mi madre, dejarme allí más de 12 horas diarias, pagar para que me hicieran mierda, pero sé que el fondo me gustaba, lo quería y lo quiero. Añoro esas maniobras de 15 días en San Alberto, esas aulas gigantes, calurosas en verano y congeladas en invierno, los desfiles, la compañía, la famosa acampada, que me hizo descubrir cosas que ni siquiera sabía que existían, las malditas carpas (aunque tenían su lado bueno, las charlas nocturnas y las compañeras de carpa) y esas cosas que muchos de Uds. saben. Si me preguntan si quiero volver a hacer el Liceo???, sin pensarlo un segundo digo que sí, que quiero otra vueltita!

10) La Acampada… otra cosa que me regaló el Liceo. En cada uno de los 6 años que estuve me hizo vivir cosas distintas, descubrí y conocí gente extraordinaria. Reí y lloré, amé y odié… fue una experiencia hermosa. Cuando tuve que dejarla sentí que una parte de mi se quedaba en el aula de instrucción, en la capilla, en cada charla, en cada juntada.

11) Cuando me enojo no pienso y soy capaz de decir las barbaridades más hirientes.

12) Amo salir a bailar, juntarme con mis amigos o cualquier plan que los incluya!

13) Odio que me censuren. Que me digan lo que tengo que hacer, como me tengo que vestir, lo que tengo que decir… Detesto que me quieran cambiar. Es lo que hay, es lo que soy! Si te gusta buenísimo, si no, vos te lo perdés…

14) Recuerdo con mucho cariño y se me dibuja una sonrisa enorme cada vez que pienso en mis años de infancia. Fue una etapa hermosa de mi vida. El barrio le ponía un condimento especial a cada travesura, a cada juego, sobre todo las vacaciones, con la escuela de verano, las escondidas, las bicicleteadas, los amigos, los carnavales, tantas cosas…

15) Me siento orgullosa de la capacidad que tengo de reírme de mi misma. Soy muy irónica y tengo un humor muy ácido...

16) No me gusta que me vean mal, muchas veces para desahogarme lloro a solas hasta que se me pasa.

17) Estoy aprendiendo a estar sola. Nunca supe lo que era, me puse de novia muy chica. Es muy difícil, de a poco le voy agarrando la mano.

18) Creo que existe una fuerza superior que nos rige.

19) Tengo mucha imaginación, no puedo evitar no imaginar cuando me cuentan algo, alguna situación o experiencia… Me divierte mucho! Mis amigos son iguales y puedo estar con ellos divagando por horas y horas.

20) Quiero formar una familia como la que formaron mis padres, pero eso si… hijos únicos no! Es re feo ser solito!

21) De la misma manera que no olvido cuando me hacen daño, tampoco olvido a quien me ayudó, me dio una palabra de aliento o simplemente me regaló un poquito de su tiempo, o una sonrisa! Gracias

22) Me gusta mucho hacer sociales, conocer gente nueva. Sé que hablo hasta con las piedras, pero cada uno deja algo en mí y esos “algos” me hacen ser quien soy.

23) Creo que todo es posible! Con esfuerzo y dedicación todo se puede lograr. Es solo proponérselo aceitar los engranajes (hasta el más insignificante) y hacer funcionar la máquina…

24) Le tengo mucho miedo a las cucarachas y a Eulalia, mi vaca. Todavía me dan un poco me miedo las tormentas…

25) No espero ni pretendo un príncipe azul en su corcel blanco. Prefiero el sapo que se convierte en príncipe. Me gusta más ese final… o ese principio de la historia!

domingo, 13 de junio de 2010

Montaña rusa de la vida...


Era la montaña rusa más grande que vi en mi vida. Las columnas despegaban hasta el cielo atravesando las nubes. Las vueltas y sobre vueltas eran infinitas, los pies de los suicidas iban por el aire mientras sus hombros eran atrapados por tenazas gigantes.

Siempre le tuve miedo a las montañas rusas. Siempre recuerdo esa montaña vieja de madera apolillada y acero oxidado de algún parque de diversiones ambulante, a la que mis amigos se subían infinidad de veces con gran excitación. Montaña a la que solo me subí una o dos veces con los ojos bien cerrados. Sin embargo, por alguna razón decidí acoplarme en este juego mecánico aterrador, con él. Lo tomé de la mano y le dije: Tenemos que subirnos!

Él le tiene miedo a las alturas, no le gustan. Sin embargo, asintió y me acompañó. Estábamos en la cola al calvario, escuchando los gritos de los torturados. El movía sus pies con velocidad mientras comía su garrapiñada. Lo tomé de la mano, lo miré y le dije, no tengas miedo, estamos juntos. Me creyó.

Era nuestro turno, el empleado nos llevó hasta los asientos. Los arneses de metal nos atraparon y nosotros nos agarramos de las manos. Pronto un empujón trajo el movimiento lento pero continuo. Track, track, track, track. Empezamos a subir hasta perdernos en las nubes. Pronto recordé porque le temía a las montañas rusas. Me sentía suspendida en la nada. Atrapada en el aire. No puedo, me tengo mucho miedo, susurré.

Me escuchó y agarró mi mano con fuerza. Mirame, mirame, estás conmigo, no tengas miedo. No me voy a ir. Voy a estar con vos hasta la última caída. Le creí. Las cadenas nos llevaron hasta la cima de la montaña. Me dejé caer. Él no me soltó. Cerré los ojos con fuerza. Los tirabuzones nos llevaron de cabeza, boca abajo, boca arriba. Lo espíe y logré abrir los ojos. El mundo se me venía encima y él no dejó de mirarme.

Llegamos a la última bajada. La más placentera, esa en donde todos se miran. Ambos estábamos con los ojos muy abiertos. Las cadenas pararon y estuvimos en el piso nuevamente. Soltaron las ataduras y nos abrazamos con fuerza. Las piernas nos temblaban, bajamos emocionados y sonriendo. Corrimos hasta estar muy lejos de esa montaña de hierros.

Si buscás al hombre de tu vida, buscá uno que se suba a una montaña rusa con vos.

viernes, 11 de junio de 2010

Dudo de mis Dudas


No niego los imposibles. Sé que tengo dudas y muchas quizás. Sé que el amor no es sólo azar y que las coincidencias no son destino. Sé que un jamás en realidad es un tal vez. Sé que el despecho es un fuerza que aleja, pero nunca para siempre.

Estoy cansada de esperar y no salgo a buscarte, pues tengo miedo de encontrarte. Me escondo en mis vicios, mis cuentos, mis textos, en tus gestos, tus mentiras, mis mentiras y también en tus amantes sin amor.

Te odio y sin embargo lo dudo. Entiendo que te quiero sin querer. Quiero herirte por tantos caminos sin final feliz. Por recordarte aún a pesar de ya haberte olvidado.

Sé que te debo una canción, un poema o al menos una carta. Un mensaje en el que diga que te extraño a pesar de ser un extraño. Que te anhelo aunque no te espere. Sabes que tengo una verdad que no es verdad y que la ficción es y será la única realidad.

No huyas si te digo que desaparezcas. No te pierdas en mi perdición, no te vayas en mi lejanía. Mi corazón se aferra a lo perdido e ignorarte es una forma inútil de olvidar.

Lo que quiero decirte es que no quiero esperar con esperanzas. Siempre te voy a deber mi última historia. La que terminará este post incluso ...