martes, 15 de junio de 2010

Catarsis


Por algún motivo escribí esto hace ya más de un año, y releyendo, me di cuenta que aún me pasan muchas de estas cosas. Podría agregar más items, pero...


1) Lo más fuerte y feo que me pasó en la vida fue perder a mi papá. Hoy a 12 años de esto, no logro asumirlo, así como tampoco borrar la imagen cuando dejo de respirar. Tengo cada segundo de ese día grabado a fuego.

2) Hasta el día de hoy me cuesta convivir con mi mamá, pensamos muy distinto y no podemos llegar a un acuerdo nunca, en nada. No compartimos muchas cosas, ya sea por su trabajo o por qué no lo queremos así, eso me preocupa y duele… De todos modos la amo como a nada en el mundo y es por la única persona que soy capaz de dar todo lo que tengo y lo que no.

3) Soy una eterna enamorada de lo que estudio, desde que tengo uso de razón.

4) Estuve casi 8 años de novia y fue una experiencia muy linda pero rara a la vez, no sólo por el ejemplar que tenía de novio (exóticos si los hay!!), si no por todo lo que viví e hice. Fui novia, amiga, madre, compañera y un montón de cosas más. Muchas veces digo que me arrepiento de todo, pero es sólo cdo me enojo mucho. Lo amé hasta que dolió y más aún. Aprendí mucho al lado tuyo! Gracias Dami!

5) Soy la persona más idiota que conozco sobre la faz de la tierra. También caprichosa y malcriada. Me hago re cargo de todo eso y de las consecuencias de ser así. .

6) No tengo hermanos/as pero entre tantas cosas que me dio el Liceo están esas 5 personitas más que especiales y el amor y cariño que tengo por ellos es inexplicable. Me soportan todos los días con mis delirios, me apapachan, retan, pelean y por sobre todo me hacen sentir querida y eso lo valoro muchísimo! Los amo mucho!

7) Soy muy pero muy celosa de mis amigos varones. No quiero que ni siquiera los miren. Porque?? Todavía no lo se...

8) Hoy, no me siento bien, estoy algo así como entre triste, enojada y desilusionada. Me molesta no poder manejar lo que siento y exteriorizarlo de la peor manera que se! Soy una persona que no puede ocultarle a su cara lo que le pasa.

9) Uno de los mejores recuerdos que tengo fue mi paso por la secundaria (el Liceo). Muchas veces lo tomé como un castigo de mi madre, dejarme allí más de 12 horas diarias, pagar para que me hicieran mierda, pero sé que el fondo me gustaba, lo quería y lo quiero. Añoro esas maniobras de 15 días en San Alberto, esas aulas gigantes, calurosas en verano y congeladas en invierno, los desfiles, la compañía, la famosa acampada, que me hizo descubrir cosas que ni siquiera sabía que existían, las malditas carpas (aunque tenían su lado bueno, las charlas nocturnas y las compañeras de carpa) y esas cosas que muchos de Uds. saben. Si me preguntan si quiero volver a hacer el Liceo???, sin pensarlo un segundo digo que sí, que quiero otra vueltita!

10) La Acampada… otra cosa que me regaló el Liceo. En cada uno de los 6 años que estuve me hizo vivir cosas distintas, descubrí y conocí gente extraordinaria. Reí y lloré, amé y odié… fue una experiencia hermosa. Cuando tuve que dejarla sentí que una parte de mi se quedaba en el aula de instrucción, en la capilla, en cada charla, en cada juntada.

11) Cuando me enojo no pienso y soy capaz de decir las barbaridades más hirientes.

12) Amo salir a bailar, juntarme con mis amigos o cualquier plan que los incluya!

13) Odio que me censuren. Que me digan lo que tengo que hacer, como me tengo que vestir, lo que tengo que decir… Detesto que me quieran cambiar. Es lo que hay, es lo que soy! Si te gusta buenísimo, si no, vos te lo perdés…

14) Recuerdo con mucho cariño y se me dibuja una sonrisa enorme cada vez que pienso en mis años de infancia. Fue una etapa hermosa de mi vida. El barrio le ponía un condimento especial a cada travesura, a cada juego, sobre todo las vacaciones, con la escuela de verano, las escondidas, las bicicleteadas, los amigos, los carnavales, tantas cosas…

15) Me siento orgullosa de la capacidad que tengo de reírme de mi misma. Soy muy irónica y tengo un humor muy ácido...

16) No me gusta que me vean mal, muchas veces para desahogarme lloro a solas hasta que se me pasa.

17) Estoy aprendiendo a estar sola. Nunca supe lo que era, me puse de novia muy chica. Es muy difícil, de a poco le voy agarrando la mano.

18) Creo que existe una fuerza superior que nos rige.

19) Tengo mucha imaginación, no puedo evitar no imaginar cuando me cuentan algo, alguna situación o experiencia… Me divierte mucho! Mis amigos son iguales y puedo estar con ellos divagando por horas y horas.

20) Quiero formar una familia como la que formaron mis padres, pero eso si… hijos únicos no! Es re feo ser solito!

21) De la misma manera que no olvido cuando me hacen daño, tampoco olvido a quien me ayudó, me dio una palabra de aliento o simplemente me regaló un poquito de su tiempo, o una sonrisa! Gracias

22) Me gusta mucho hacer sociales, conocer gente nueva. Sé que hablo hasta con las piedras, pero cada uno deja algo en mí y esos “algos” me hacen ser quien soy.

23) Creo que todo es posible! Con esfuerzo y dedicación todo se puede lograr. Es solo proponérselo aceitar los engranajes (hasta el más insignificante) y hacer funcionar la máquina…

24) Le tengo mucho miedo a las cucarachas y a Eulalia, mi vaca. Todavía me dan un poco me miedo las tormentas…

25) No espero ni pretendo un príncipe azul en su corcel blanco. Prefiero el sapo que se convierte en príncipe. Me gusta más ese final… o ese principio de la historia!

domingo, 13 de junio de 2010

Montaña rusa de la vida...


Era la montaña rusa más grande que vi en mi vida. Las columnas despegaban hasta el cielo atravesando las nubes. Las vueltas y sobre vueltas eran infinitas, los pies de los suicidas iban por el aire mientras sus hombros eran atrapados por tenazas gigantes.

Siempre le tuve miedo a las montañas rusas. Siempre recuerdo esa montaña vieja de madera apolillada y acero oxidado de algún parque de diversiones ambulante, a la que mis amigos se subían infinidad de veces con gran excitación. Montaña a la que solo me subí una o dos veces con los ojos bien cerrados. Sin embargo, por alguna razón decidí acoplarme en este juego mecánico aterrador, con él. Lo tomé de la mano y le dije: Tenemos que subirnos!

Él le tiene miedo a las alturas, no le gustan. Sin embargo, asintió y me acompañó. Estábamos en la cola al calvario, escuchando los gritos de los torturados. El movía sus pies con velocidad mientras comía su garrapiñada. Lo tomé de la mano, lo miré y le dije, no tengas miedo, estamos juntos. Me creyó.

Era nuestro turno, el empleado nos llevó hasta los asientos. Los arneses de metal nos atraparon y nosotros nos agarramos de las manos. Pronto un empujón trajo el movimiento lento pero continuo. Track, track, track, track. Empezamos a subir hasta perdernos en las nubes. Pronto recordé porque le temía a las montañas rusas. Me sentía suspendida en la nada. Atrapada en el aire. No puedo, me tengo mucho miedo, susurré.

Me escuchó y agarró mi mano con fuerza. Mirame, mirame, estás conmigo, no tengas miedo. No me voy a ir. Voy a estar con vos hasta la última caída. Le creí. Las cadenas nos llevaron hasta la cima de la montaña. Me dejé caer. Él no me soltó. Cerré los ojos con fuerza. Los tirabuzones nos llevaron de cabeza, boca abajo, boca arriba. Lo espíe y logré abrir los ojos. El mundo se me venía encima y él no dejó de mirarme.

Llegamos a la última bajada. La más placentera, esa en donde todos se miran. Ambos estábamos con los ojos muy abiertos. Las cadenas pararon y estuvimos en el piso nuevamente. Soltaron las ataduras y nos abrazamos con fuerza. Las piernas nos temblaban, bajamos emocionados y sonriendo. Corrimos hasta estar muy lejos de esa montaña de hierros.

Si buscás al hombre de tu vida, buscá uno que se suba a una montaña rusa con vos.

viernes, 11 de junio de 2010

Dudo de mis Dudas


No niego los imposibles. Sé que tengo dudas y muchas quizás. Sé que el amor no es sólo azar y que las coincidencias no son destino. Sé que un jamás en realidad es un tal vez. Sé que el despecho es un fuerza que aleja, pero nunca para siempre.

Estoy cansada de esperar y no salgo a buscarte, pues tengo miedo de encontrarte. Me escondo en mis vicios, mis cuentos, mis textos, en tus gestos, tus mentiras, mis mentiras y también en tus amantes sin amor.

Te odio y sin embargo lo dudo. Entiendo que te quiero sin querer. Quiero herirte por tantos caminos sin final feliz. Por recordarte aún a pesar de ya haberte olvidado.

Sé que te debo una canción, un poema o al menos una carta. Un mensaje en el que diga que te extraño a pesar de ser un extraño. Que te anhelo aunque no te espere. Sabes que tengo una verdad que no es verdad y que la ficción es y será la única realidad.

No huyas si te digo que desaparezcas. No te pierdas en mi perdición, no te vayas en mi lejanía. Mi corazón se aferra a lo perdido e ignorarte es una forma inútil de olvidar.

Lo que quiero decirte es que no quiero esperar con esperanzas. Siempre te voy a deber mi última historia. La que terminará este post incluso ...